De qué hablamos
«¿Cuánto cuesta el m² de suelo epoxi?» es la pregunta que más se repite cuando se busca el precio de un suelo industrial, y casi todas las respuestas que aparecen son de tiendas: el precio del bote de resina o de la pintura para el garaje. Eso es el material, no el suelo.
En una nave, el precio de un pavimento es el de un trabajo: preparar la superficie que hay, reparar lo que esté roto, aplicar el sistema con el espesor que piden las cargas, resolver las juntas, los encuentros con pilares y muelles, y hacerlo en el plazo que permite la actividad. Por eso dos naves con los mismos metros pueden tener presupuestos muy distintos.
Cuándo se plantea
La pregunta llega en tres momentos: cuando se está construyendo o ampliando la nave y hay que decidir cómo acabar la solera; cuando cambia la actividad (un almacén que pasa a obrador, un taller que entra donde había logística); y cuando el suelo que hay se rompe —juntas, baches, polvo— y se compara parchear con rehacerlo.
Qué mueve el precio
- La superficie: el precio por metro baja con la escala. Una obra de pocos cientos de metros reparte el desplazamiento, la maquinaria y la preparación entre menos metros.
- El sistema: pulir la solera, un revestimiento fino de resina, un autonivelante, un multicapa o un poliuretano-cemento de varios milímetros no son variantes del mismo producto: son trabajos distintos.
- El espesor: lo fijan las cargas y el uso. Más milímetros son más material y, a menudo, más capas.
- El estado del soporte: fresado, granallado o lijado, reparación de fisuras y baches, y la humedad del hormigón. Sobre una solera en mal estado, la preparación puede pesar tanto como el acabado.
- Las cargas: carretillas con ruedas duras, estanterías altas, tráfico de camiones. Deciden el sistema y el espesor.
- Las juntas: cortarlas, sellarlas o reforzarlas con perfiles, y cuántos metros lineales hay.
- Los remates: medias cañas en el encuentro con la pared, sumideros, pendientes, rampas, señalización de pasillos o plazas.
- Los plazos: trabajar por fases con la actividad en marcha, en fin de semana o de noche, o con sistemas de curado rápido, cuesta más que tener la nave vacía.
Cuánto cuesta
No vas a encontrar aquí una cifra, y es a propósito. Los precios por metro que circulan son de dos tipos: el del material en tienda, que no incluye el trabajo, y el de unidades de obra sueltas de las bases de precios de la construcción —solo el pulido de un hormigón ya hecho, solo una capa de resina—, que no incluyen la preparación, las juntas ni los remates. Ninguno de los dos es el precio de tu suelo terminado.
El precio real sale de la visita de la empresa: tiene que ver el soporte, medir la humedad y saber qué va a pasar encima. Para que puedas comparar dos presupuestos, pide que vengan desglosados por partidas: preparación, reparaciones, sistema con su espesor, juntas, remates y plazo de ejecución.
Cuánto tarda
Aplicar es la parte corta. Lo que manda en el calendario es el curado: el hormigón nuevo necesita semanas antes de recibir una resina, y cada sistema tiene su tiempo hasta que admite tráfico ligero y hasta que admite carretillas. Si la nave no puede parar, la obra se organiza por zonas y eso alarga el total.
Lo que suele complicarse
Lo que más encarece un suelo no suele estar en el primer presupuesto: aparece cuando se levanta el suelo viejo y la solera está peor de lo que parecía, cuando la humedad del hormigón impide aplicar la resina prevista o cuando las juntas se rompen al año porque nadie las reforzó. Por eso la visita es imprescindible.
Errores que salen caros
- Comparar el total sin comparar las partidas. Un presupuesto con granallado y reparación de fisuras y otro sin ellos no son dos precios de lo mismo.
- Elegir por el precio por metro de la resina. Un revestimiento fino donde hacían falta varios milímetros se levanta en la primera temporada de carretillas.
- Olvidar las juntas. Son la avería más habitual de un suelo industrial y casi nunca se presupuestan por defecto.
- No pedir el plazo hasta la puesta en uso. «Se aplica en dos días» no dice cuándo pueden entrar las carretillas.
Qué te tiene que quedar por escrito
- Presupuesto desglosado: preparación, reparaciones, sistema y espesor, juntas, remates y plazo.
- Ficha técnica del sistema y, en materiales para soleras, su designación según la UNE-EN 13813.
- Condiciones de uso y mantenimiento, y plazos hasta tráfico ligero y hasta tráfico pesado.
- Garantía por escrito y qué cubre.
Qué dice la normativa
Los materiales para soleras y acabados continuos se designan según la UNE-EN 13813, que indica al menos su resistencia a compresión y a flexión y, si son la capa de uso, su resistencia al desgaste. Pedir esa designación en el presupuesto es la forma más sencilla de comparar productos distintos. Lo explicamos en la guía de la UNE-EN 13813.
Situaciones habituales
Casos típicos: una empresa que construye una nave y compara pulir la solera con revestirla; un almacén cuyo suelo suelta polvo y se pregunta si basta con un tratamiento; y una comunidad de propietarios que pide precio para renovar el parking por fases sin dejar a nadie sin plaza.