De qué hablamos
El hormigón pulido no es un revestimiento: es la propia solera de la nave, desbastada y pulida con discos de diamante de grano cada vez más fino y, normalmente, tratada con un densificador que endurece la superficie y reduce el polvo. No hay una capa encima que se pueda levantar.
La mayoría de lo que se busca como «hormigón pulido» es de vivienda y locales: suelos decorativos, de colores, para interiores. En una nave el objetivo es otro: una superficie dura, que no suelte polvo, que se limpie con fregadora y que aguante años de carretillas.
Cuándo se plantea
Encaja cuando se construye una nave y la solera se puede dejar como acabado, y cuando una solera existente está sana pero suelta polvo o se ha vuelto difícil de limpiar. Es el acabado habitual de la logística y de muchos almacenes.
No encaja donde el suelo va a recibir químicos agresivos, agua caliente o limpieza diaria con productos fuertes: el hormigón es poroso y se ataca. Ahí hace falta una resina o un poliuretano-cemento.
Qué incluye un proyecto bien hecho
- Revisión de la solera: fisuras, juntas, zonas huecas y planeidad.
- Reparación de lo roto antes de pulir: el pulido no esconde defectos, los enseña.
- Desbaste y pulido por pasadas de grano creciente hasta el acabado pactado.
- Densificado y, si se pide, un protector que mejora la resistencia a manchas.
- Sellado o reparación de juntas.
Qué mueve el precio
- Si la solera es nueva o existente: una solera vieja con reparaciones y restos de pinturas pide más desbaste.
- El acabado: cuantas más pasadas de pulido, más horas de máquina.
- Las fisuras y las juntas: metros lineales a reparar y a sellar.
- La superficie y si la nave está vacía o hay que trabajar por zonas.
Cuánto cuesta
Las cifras que se ven del pulido suelen ser de la unidad de obra suelta: pulir un hormigón ya endurecido. No incluyen la solera, ni la reparación previa, ni las juntas. El precio de tu suelo sale de la visita, cuando la empresa ve en qué estado está el hormigón.
Cuánto tarda
Sobre una solera nueva, el pulido se hace cuando el hormigón ha endurecido lo suficiente; sobre una existente, en cuanto está reparada. El pulido admite uso pronto porque no hay capa que curar: lo que alarga la obra son las reparaciones previas.
Lo que suele complicarse
El pulido enseña lo que tiene el hormigón: áridos, coqueras, fisuras y reparaciones antiguas se ven. Si buscas un acabado uniforme de exposición, en una solera vieja no lo vas a tener. Y una solera con juntas rotas o zonas huecas tiene que repararse antes, o el suelo pulido se romperá por los mismos sitios.
Errores que salen caros
- Pulir una solera que no está bien. Si el problema es estructural (asientos, losas que se mueven), pulir es dinero perdido.
- Elegirlo para una zona con químicos. El hormigón se ataca; ahí va resina.
- Confundir pulido con fratasado. El fratasado se hace con el hormigón fresco; el pulido, con el hormigón endurecido.
Qué te tiene que quedar por escrito
- Presupuesto con el número de pasadas y el acabado final.
- Tratamientos aplicados (densificador, protector) y su mantenimiento.
- Juntas: qué se repara y con qué se sellan.
Situaciones habituales
Casos típicos: una nave logística nueva que quiere dejar la solera como acabado; un almacén con un suelo que levanta polvo al paso de las carretillas; y un taller que quiere un suelo fácil de fregar sin revestimientos.